miércoles, 24 de enero de 2018

DEBERÍA ENTERARSE








 DEBERÍA ENTERARSE.

CALIFICAR.

Presumo de haber escrito y dicho en muchas ocasiones que si el problema catalán, que tantas energías nos ha hecho malgastar, fuese estudiado con un mínimo de rigor por universitarios extranjeros, alejados de la pasión que el asunto suscita, concluirían que estamos ante un movimiento étnico, totalitario, antidemocrático y contrahistórico.

 A nada que un estudioso de la historia de las ideas políticas, como la danesa Marlene Wind, se enfrentó en serio a la inmoderada propuesta de los separatistas catalanes, tras escuchar el lunes a Puigdemont, concluye que su discurso recuerda al de la Alemania de la preguerra.  

Cataluña era la zona más privilegiada de España, en gran medida por las concesiones que desde más de ciento cincuenta años han hecho los distintos gobiernos centrales. Su riqueza se levantó con las manos de los españoles de otras tierras.

 Plantear ahora romper con ellos por razones étnicas, supremacistas o de insolidaridad económica es sencillamente una propuesta antidemocrática que en los manuales universitarios se etiqueta de manera muy clara. Dejo a la inteligencia del lector el calificativo.

(Bieito Rubido/ABC.)

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