viernes, 10 de marzo de 2017

A LAS URNAS.







 (Esta inestable y preocupante situación es una muestra más del fracaso del Estado Autonómico. 

¿Hasta cuándo?)







 A LAS URNAS

Un país de la importancia de España no puede continuar sin presupuestos, paralizado por la debilidad parlamentaria del Gobierno y el jaleo doméstico del PSOE. Se espera que el Ejecutivo presente sus cuentas públicas a finales de mes. Si no consigue sacarlas adelante, debería convocar de inmediato elecciones y ofrecer a los españoles la oportunidad de conformar una mayoría sólida.  

España necesita un Ejecutivo más robusto, para que pueda dotar al país de unos presupuestos, la herramienta básica de gobierno, y para afrontar con la mayor musculatura posible la abierta sedición separatista, que lo cierto es que cada día da un paso más. Los españoles observan desmoralizados como la batalla contra el golpismo independentista se ha alquilado al TC, mientras el Gobierno de España se limita a abogar por un diálogo utópico y a salmodiar mansurronamente obviedades como que los sublevados se equivocan y que la ley hay que cumplirla.

El discutible modelo territorial que hemos adoptado hace que la vida real de la gente, el grueso de los servicios públicos, corra a cargo de las comunidades, encargadas de la educación y la sanidad.

 Existen ministerios huecos, como Sanidad o Educación, que se han quedado en una especie de foros de buenos consejos. ¿Qué le queda entonces al Gobierno central? La política exterior, las directrices generales y, sobre todo, los presupuestos, que son lo que transforma las ideas en realidades. También, claro, las fuerzas armadas y la defensa de la unidad nacional, amenazada por una sublevación fanática.

Rajoy fue investido en octubre, tras diez meses en funciones. Conforta ver que España ha vuelto a las canchas internacionales. También se han adoptado algunas medidas correctas, a lo que ha ayudado el sentido común y patriotismo de Javier Fernández, jefe eventual del PSOE, quien ha antepuesto el interés de España al sectarismo en boga. Pero a día de hoy los socialistas se niegan a sostener los presupuestos, porque los aspirantes a sus primarias del 14 de mayo temen que les perjudicaría ante una militancia radicalizada. 

La alternativa es buscar el apoyo de Ciudadanos, bisagra muy nerviosa ante el inicio de su declive, y del PNV, lo que obligaría a seguir desguazando el Estado para comprar votos nacionalistas. Los presupuestos están crudos. Tras soportar diez meses sin Gobierno, ¿debemos resignarnos ahora a vadear 2017 con las cuentas de 2016 prorrogadas? Esa chapuza no está a la altura de un país de la relevancia de España y además resulta lesiva para la economía y los ciudadanos.

Unas elecciones inmediatas reforzarían al partido del Gobierno, merced a la evidente anemia de sus rivales: Ciudadanos ha pasado de moda y el desconcierto del PSOE es tal que incluso se vuelve a pronunciar el espectral apellido Sánchez. 

 Rajoy sería tachado de oportunista en las tertulias al rojo vivo, pero dispondría de un argumento sólido: un Gobierno sin presupuestos no es un Gobierno y además hace falta una mayoría estable para afrontar la sedición separatista, sobre todo si al final no queda otro remedio que intervenir la autonomía. Navegamos en un bote parcheado, demasiado frágil ante una galerna. Si no hay presupuestos, urnas ya.

Luis Ventoso