lunes, 13 de marzo de 2017

IDEOLOGÍA DE GÉNERO.








IDEOLOGÍA DE GÉNERO.

Guillermo Soler es profesor de Religión Católica en Educación Secundaria y Bachillerato desde hace varios años. Imparte sus clases en diferentes centros de la Comunidad de Madrid. Denuncia, en una entrevista con La Gaceta algo que viene observando cada vez con mayor asiduidad: la intromisión ideológica dentro del ámbito de la enseñanza. La intromisión ideológica corresponde a la ideología de género, una doctrina que "engaña" o, en el mejor de los casos, no cuenta toda la verdad, “algo que ya para un adulto con criterio propio es peligroso”.

Soler explica que para la ideología de género el sexo es sólo “un mero accidente de la naturaleza, o sea que el sexo no forma parte natural del individuo”. Algo particularmente alarmante cuando los niños “están en un período de búsqueda de su identidad personal, la cuál engloba la propia identidad sexual. En definitiva, enseñar esta ideología a chavales de esta edad es “peligroso y poco respetuoso pues no deja que los niños se desarrollen conforme a la regla general del crecimiento natural”.

Sobre la labor de ingeniería social

Desde esta separación del género y la sexualidad esta ideología controla, explica el profesor, el lenguaje “para que no se pueda hablar de sexo sino de género”. Esto es: la realidad previa no tiene nada que “decir” sobre la persona, algo que supondría “una alienación en el individuo”. Y cita para argumentar a psiquiatras como Jesús Poveda o Aquilino Polaino.

Adoctrinamiento en los colegios

La ley de Protección Integral contra la LGTBIfobia y la Discriminación por Razón de Orientación e Identidad Sexual de la Comunidad de Madrid, más conocida como Ley Cifuentes, “peca de intromisión en la vida de los individuos y también de aquellos a lo que supuestamente desea proteger, y lo que es casi peor, de un intento de adoctrinamiento a uno de los colectivos más débiles y manipulables: los niños y los adolescentes, saltándose por otro lado la autoridad y el derecho de los padres a elegir la educación y la formación que deseen dar a sus hijos”.

El aparato represivo de la ley

Guillermo Soler se pregunta si hoy en día aún existe un ambiente de discriminación general por la tendencia homosexual y si la Ley Cifuentes no estará atentando contra el artículo 14 de la Constitución que dice que “los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”.

El profesor critica la “presunta” tolerancia que guía a la presidenta de la Comunidad de Madrid y la pone en contraste con los posibles delitos y sus consiguientes penas -”varios miles de euros”- en las que podría incurrir todo el que no se astuviera al texto. 

Maniatado por la ley

Reconoce sentir inquietud respecto a su propio rol: “hay personas que teniendo unas inmensas ganas de ayudar, pueden intentar ayudar a alguna persona que teniendo tendencias homosexuales, bisexuales o lo que sea, acuda a ella para pedirle ayuda”. Una actitud que chocaría frontalmente con la letra c.) del apartado 4 del artículo 70, que dice: “La promoción y realización de terapias de aversión o conversión con la finalidad de modificar la orientación sexual o identidad de género de una persona. Para la comisión de esta infracción será irrelevante el consentimiento prestado por la persona sometida a tales terapias.” 

Es por ello que se siente maniatado: “siempre tengo la duda de si podré explicar o no lo que dice la Iglesia al respecto y sinceramente al final comento lo que aparece en el Catecismo de la Iglesia Cátolica, pues recuerdo que imparto esa materia, y sólo les pido que piensen ambas y las contrasten para poder ejercitar aunque sea los sanos ejercicios de leer, comparar y resumir”.

(La Gaceta)