lunes, 6 de marzo de 2017

PROFUNDA IDIOTEZ OCCIDENTAL









 PROFUNDA IDIOTEZ OCCIDENTAL.

Pérez Reverte, contra el "disparate" de ver "maestras con hiyab" en colegios públicos.




Está Arturo Pérez-Reverte preocupado porque entre las nuevas hornadas de jóvenes profesores van a llegar a las escuelas maestras entre las que "algunas llevarán –lo usan ahora, como estudiantes– el pañuelo musulmán llamado hiyab: esa prenda que, según los preceptos del Islam ortodoxo, oculta el cabello de la mujer a fin de preservar su recato, impidiendo que una exhibición excesiva de encantos físicos despierte la lujuria de los hombres".

El escritor dedica a la cuestión su última columna publicada en el suplemento XL Semanal en la que, con el lenguaje claro y directo en el que suele expresarse califica el hiyab de "símbolo inequívoco de sumisión y de opresión del hombre sobre la mujer" que no puede ser visto como algo voluntario: "No me digan que es un acto de libertad, porque me parto" y que es "un símbolo religioso, ojo al dato, en esas aulas de las que, por fortuna y no con facilidad, quedaron desterrados hace tiempo los crucifijos. Por ejemplo".

Para Pérez Reverte es muy grave que "serán ellas, con su pañuelo y cuanto el pañuelo significa en ideas sociales y religiosas, las que atenderán las dudas y preguntas de sus alumnos de Infantil y Primaria. Ellas tratarán con esos niños asuntos de tanta trascendencia como moral social, identidad sexual, sexualidad, relaciones entre hombres y mujeres y otros asuntos de importancia".

En su opinión "no es una anécdota banal" y "no se trata de Islam o no Islam", sino que "tolerar tales usos es dar un paso atrás; desandar los muchos que dimos en la larga conquista de derechos y libertades, de rotura de las cadenas que durante siglos oprimieron al ser humano en nombre de Dios".

"Así seguimos –concluye- tirando por la borda siglos de lucha (…). Suicidándonos como idiotas".

(ld.) 



 

IDIOTAS OCCIDENTALES.




En los primeros días del inestable Junio de 2010, ya a punto de recuperarnos de la crisis económica, según la docta opinión de nuestro visionario exPresidente Zapatero, leo unas declaraciones del Premio Príncipe de Asturias, el escritor Amin Maalouf:






El problema es que Occidente ha convertido la conciencia moral en instrumento de dominación’.






Nada nuevo en este calvario interminable en el que uno debe, mientras se arrodilla, rasgarse las vestiduras y darse golpes de pecho. Imagino que los miembros del Jurado del Príncipe de Asturias habrán pedido perdón al galardonado por ser blancos occidentales. ¡Es lo menos!




En todo caso, para que vean que hay peores declaraciones que las de Amin, recordemos estas palabras del conocido Jean Baudrillard:


Cuando la situación está monopolizada de tal modo por la potencia mundial, cuando hay que hacer frente a esta formidable concentración de todas las funciones por parte de la maquinaria tecnocrática y del pensamiento único ¿qué otra vía queda que un cambio terrorista de la situación?’.




Este filósofo y sociólogo malnacido (fallecido en 2007) está justificando y animando a los terroristas a que nos maten. Así de claro. Descanse en paz.




Aunque no tan famosa como Baudrillard, la diputada comunista Angeles Maestro, cuando observaba por televisión el ataque terrorista a las Torres Gemelas, el 11 de Septiembre de 2001, dijo: ‘Se lo habían buscado’.






En el libro, 'El nuevo orden mundial. La conquista interminable', de doce autores, de los que destaco a los más conocidos, al menos para mí: Noam Chomsky, Rafael Sánchez Ferlosio, Adolfo Pérez Esquivel. En la introducción, de Heinz Dieterich, se dice:




El proyecto del Nuevo Orden Mundial se integra como un eslabón más en la larga cadena de demiurgos de imperios que resolvieron gobernar el mundo por la violencia… como la pax romana, la civilización occidental y cristiana implementada en el ‘Nuevo Mundo’, el Ordine Nuevo de Mussolini, die Neue Ordnung de Adolf Hitler y ahora, la New World Order del actual Führer del Primer Mundo, George Bush’.




En el libro ‘Educación para la Ciudadanía’, editorial Akal, de C. Fernández, P. Fernández y L. Alegre, se dice:


El capitalismo es como un tren que se acelera cada vez más. Camina, sin duda, hacia el abismo… y el socialismo no es otra cosa que el freno de emergencia. Es la única esperanza que le queda a la humanidad para pararle los pies al capitalismo’.




Termino (aunque el rosario de peligrosas idioteces es interminable) con una cita de Pascal Bruckner: ‘Los troskistas, los altermundistas y los tercermundistas utilizan a los islamistas como arietes contra el capitalismo liberal. El odio al mercado bien vale algunas concesiones a los derechos fundamentales…’




Este conjunto de comentarios nos ponen aún más en riesgo, aún más a los pies de los caballos. Riesgo de que Occidente no pueda seguir viviendo con sus tradiciones y sus valores. O, en el mejor de los casos, subsistiendo con la cabeza gacha y pidiendo perdón. O peor aún, desapareciendo, física o espiritualmente, o ambas cosas. En resumen, esta cuadrilla de cretinos antisistema, y simpatizantes de diverso pelaje, son enemigos nuestros. No son nuestros adversarios políticos. Un adversario político es un defensor de la democracia que no comparte la misma tendencia política, pero que acepta y respeta la Constitución democrática y nuestra forma de vida.




Pero un imbécil antisistema que quiere destruir Occidente, facilitando incluso la labor a los terroristas, es un auténtico peligro para nosotros. Recordemos la historia del ‘caballo de Troya’. Cuando la guerra de Troya llevaba más de diez años, Aquiles, el de los ‘pies ligeros’ y héroe de la guerra, cae mortalmente herido. El desaliento y la desmoralización de los griegos son intensos.




Pero antes de volver a su hogar deciden construir un gran caballo de madera, dedicado a la diosa Atenea, para que les guiara en el retorno a casa. Y lo regalaron a los troyanos, que lo aceptaron y lo ofrendaron a sus propios dioses. Pero dentro del gran caballo se escondía un escogido grupo de soldados griegos. Una vez introducido el caballo en Troya, durante la noche, los soldados escondidos en las tripas del caballo de madera, abrieron las puertas de la ciudad para que entraran los suyos. Fue la derrota de los troyanos.



Pues bien, esta cuadrilla de progres antisistema representa una forma moderna de caballo de Troya. Facilitan que nuestros enemigos se instalen en nuestra casa. Les ayudan y les justifican. En algunos casos, les animan a matarnos. Tal es su odio a Occidente. Tal es su odio a las bases en las que se asienta Occidente. El cristianismo, la economía de mercado, la propiedad privada, la libertad….


Nuestros enemigos, externos e internos, hablan de la violencia de Occidente. Por supuesto. La historia de la humanidad está llena de miserias y grandezas. Nadie está a salvo de ellas. Nadie puede lanzar la primera piedra. Pero Occidente, además de miserias y violencias sin cuento, ha aportado muchas cosas al mundo. No solamente grandes músicos, literatos, pintores, pensadores y artistas de todo género, sino muchos de los avances científico-técnicos que han permitido el avance y el bienestar de millones de personas en todo el mundo.


Dado que no es posible convencer ni a los fanáticos de fuera, ni a los de dentro, me dirijo a los que no están contaminados por el enfermizo fanatismo antioccidental. Los más grandes avances económicos, en toda la historia de la humanidad, se deben a la adopción de reformas liberales en el sistema de mercado. El único que, hoy por hoy, funciona. Los ejemplos de China y la India, aunque no los únicos, muestran lo que digo. ¿Qué oponen nuestros enemigos? Utopías ensangrentadas y fracasadas.


Como escribí en otra ocasión: No hay sitio, en el hogar de los humanos, para este mundo ilusoriamente perfecto y simple, por no hablar de su ensangrentada aplicación. Vivimos en un mundo imperfecto, lleno de incertidumbres, complejo, dinámico y globalizado. El que no se adapte hará crecer, en su alma, el rencor como respuesta. O el odio. Y quedará encerrado en su mundo fantástico, cuya peligrosidad aumentará a medida que se aleje de la tierra y vague por los espacios en los que todo capricho es factible y todo sueño realizable.




Usted elige.

Sebastián Urbina.
(Reposición).