lunes, 31 de octubre de 2016

ENFRENTAR HOMBRES Y MUJERES.




Entrevista a Yobana Carril

‘La nueva ley de violencia de género iría en contra de la Constitución’




La Comisión de Igualdad del Congreso de los Diputados ha aprobado una proposición no de ley en la que se insta al legislativo a ampliar la violencia de género a mujeres fuera de la pareja y a las menores. Entrevistamos a Yobana Carril que, a priori, considera la modificación contraria a la Constitución y a la Ley del Menor.

-¿Saldrá adelante esta ley?

Todos los partidos de izquierda suman mayoría. Si a esto se le suma que el resto de partidos como el PP, que se les supone ajenos a esa vorágine de feminismo, se suman en la Comisión a esta iniciativa significa que esta ley con altísima probabilidad será  aprobada en el Congreso.

-Es que todos, absolutamente todos los partidos comulgan con estas ideas 

Si la Ley de Violencia de Género fraccionó la sociedad, aprobar esto significa hacer dos sociedades, una de mujeres y otra de hombres, que convivirán en el mismo espacio pero que de facto serán consideradas sociedades diferentes.

-¿No es una ruptura total de los principios básicos del derecho?

Si aprueban esta ley habría que pensar muy seriamente modificar el artículo 14 de la Constitución que sostiene que todos los españoles somos iguales ante la ley. No se puede aprobar una ley como esta que fraccione la sociedad en dos y seguir diciendo que todos somos iguales. No, hombres y mujeres serán tratados de modo diferente ante la ley y los juzgados. Esto entra en colisión directa con la Constitución.

-¿Estamos diciéndole adiós al Estado de Derecho?

No sólo eso, esta ley se está cargando el concepto de ley y justicia. Volvemos al derecho de autor, que castigaba de manera diferente los delitos dependiendo de quién los cometía. En los años 20 si un negro cometía un delito tenía una condena superior. Estamos volviendo a ese punto. No importa el delito ni quién lo comete, importa el sexo de la víctima.

-En este caso sí, el autor tiene que ser un hombre…
Efectivamente.

-Y qué decir ya del caso en el que sea una pareja de lesbianas

Si yo golpeo a ‘María’, ¿qué pasa? ¿Cómo me lo van a vender? Si yo golpeo a una mujer no es lo mismo que si la golpea un hombre, que va a entrar en prisión. ¿De verdad somos un Estado de Derecho? A mí ahora me daría mucho miedo ser hombre. Muchas mujeres deberían pensar qué pasará cuando esta ley afecte en un futuro a sus hijos, si les parecerá igual de justo.

-Con esta modificación si un hombre agrede a una mujer aunque no tenga vínculo sentimental, la pena será más severa que si ocurriese al revés

Sí. Independientemente de si la mujer tuviese unas condiciones físicas más fuertes que el hombre.

-¿Dónde está la justicia? ¿Dónde están los jueces?

En los dos últimos años los jueces tienen tanto miedo a archivar las denuncias, aunque las vean absurdas y ridículas, que muchos procedimientos por violencia de género se han convertido en espectáculo que las sentencias están casi casi preparadas de antemano.  

-Esta propuesta contempla las agresiones a las menores pero no dice nada de los niños varones…

Es que también dejaría de tener sentido la Ley del Menor. Ahora qué va a haber, ¿menores y menoras? ¿Qué pasa si son unas niñas las que agreden a otra niña? ¿La agresión que sufre la víctima no es la misma? Es absurdo.

-Se abre aquí un melón muy peligroso. Por ejemplo, en el caso de José Bretón, que mató a sus dos hijos ¿No sería la misma condena por matar a Ruth que a José?

Efectivamente. A estas alturas la vida y la integridad física de una mujer o de una niña vale más que la de un hombre o la de un niño.

-¿Qué mensaje se les trasmite a las menores con esta ley?

Esas niñas van a crecer considerando que son seres superiores a los hombres. Llevamos once años denostando a los hombres, ¿ahora vamos a hacerlo también con los niños? ¿Cómo se le explica todo esto a un niño y luego le dices que todos somos iguales?

-Esto que comenta se antoja muy grave y aún así todo indica que esta modificación legislativa va a salir adelante

La presión de los lobbys feministas es muy fuerte, la presión de todas estas organizaciones subvencionadas es muy fuerte y vende mucho. La gente no se quedará con las consecuencias a largo plazo que esto puede traer.

-¿Se ha perdido la batalla contra la ideología de género?

Esto es una lucha que yo creí que se iba a terminar en cinco o siete años. Sin embargo, últimamente me doy cuenta de que si esto sigue así dentro de 20 años la brecha que va a haber en la sociedad española es como si volviéramos al Siglo XIX pero al revés. Esto es una revancha, no justicia.

-Han puesto mucho de su parte en esta ‘guerra’...
Hay que reconocer el trabajo de ingeniería social que ha realizado la ideología de género en este país en los últimos 20 años. Han convencido a la gente de que decir que la sociedad tiene que ser igual significa que defiendes que maltraten a las mujeres. La gente ha comprado esa idea y que eres un maltratador en potencia.

-Alguien puede sentir que es señalado por la sociedad si difiere en algo con la Ley de Violencia de Género 

Claro. Pero eso es fruto de la ingeniería social realizada en la sociedad española en los últimos años y lo han hecho muy bien, hay que reconocerlo.

-¿Hay alguna manera de revertir esta situación?
Es muy difícil. En este tema hay una generación ‘perdida’. Tengo un caso de un hombre que cuando era niño su madre le separó de su padre y le metió en la cabeza cosas malas sobre su padre. Ahora este señor es padre y ha sido su mujer quien le ha separado de su niño . Siempre me dice: ‘Dios mío, qué hice, qué ciego fui’. A este chico su mujer le ha hecho lo mismo que madre le hizo a su padre en su día. Precisamente ahora esa señora protesta porque no puede ver a su nieto, aunque no se quejó cuando ella le hizo lo mismo a su exmarido.

Yobana Carril ha centrado su carrera en defender a hombres damnificado por la Ley de Violencia de Género. Desde su despacho, Celtius Abogados, y en su página web en la que denuncia los injusto de la justicia, Carril ha intentado crear un lugar en el que los hombres puedan cobijarse de la persecución legal.

(La Gaceta)