sábado, 29 de octubre de 2016

SI NO APLAUDE ES CATALANOFOBIA








SI NO APLAUDE ES CATALANOFOBIA.


El franquismo utilizaba la misma estrategia que los catalanistas. El que no mostraba extrernamente los signos de buen español, es decir, apoyaba el franquismo, era tildado de antiespañol.


Una excesiva crítica- aunque controlada para evitar problemas- permitía identificar a un supuesto antiespañol. Si persistía en sus errores, era claramente un antiespañol. Y los problemas se le podían acumular peligrosamente. Claro que el franquismo no presumía de ser democrático.


En cambio, los catalanistas presumen de demócratas. No creen que esto sea incompatible con décadas de victimismo y deslealtad constitucional. Con no cumplir las sentencias judiciales firmes. Con desobedecer- sistemáticamente- las resoluciones del Tribunal Constitucional. Con insultar a España y a los españoles.


Esto les parece bien. Pero si usted les critica a ellos, sufre catalanofobia. Es usted un peligro social. Tiene odio a la patria de Cervantes, Teresa de Ávila, Hernán Cortés, Cistóbal Colón, Erasmo de Rotterdam y un largo etcétera de grandes personajes.


No sólo es un enfermo por odiar a Cataluña. Es, además, un imbécil. ¿Cómo se puede odiar a un vergel, bendecido por la mano de Dios, que anida tal cantidad de estrellas fulgurantes como las mencionadas y muchas más?


Bueno, pues esto es catalanofobia. El siguiente paso es identificar y anular socialmente- a través del descrédito y lo que haga falta- a personas tan malas que, muy probablemente, sean españolas. ¿Quién sino?