lunes, 17 de diciembre de 2018

LA EXTREMA DERECHA Y EL ROJERIO IMBÉCIL


 

 

(¡Socorro, que vienen los fachas!

Los progres y asimilados, que son mayoría, están indignadísimos. ¡La extrema derecha entra en el Parlamento!

¿Cómo es que son tan idiotas? En mi opinión es que se creen moralmente superiores. Una persona que se cree moralmente superior lleva camino de la idiotez. En el caso de que ya no lo sea de inicio.

Vinculado a lo anterior está su argumentación. El rojerío- salvo contadas excepciones- nunca tiene que tomarse en serio la argumentación contra sus oponentes ideológicos. Basta llamarles 'fachas' o 'extrema derecha'. Ya están descalificados. Es mágico. ¿Para qué reflexionar?

Así siguen de idiotas. Lo malo es que- todavía- mucha gente se impresiona con estas palabras. Cáscaras vacías.

 

En fin, por arte de magia, los franceses se han vuelto 'fachas'. Es la lección que el rojerío ha aprendido. Como la reacción de la izquierda en Andalucía después de las elecciones.)

 

 

La extrema derecha, primer partido de Francia según los últimos sondeos.

El partido de Marine Le Pen se sitúa seis puntos por delante del de Macron de cara a las europeas.

 

(ABC/17/12/2018.)

2 comentarios:

Arcoiris dijo...

Discrepo. Se afirma en el artículo que la convicción de la propia superioridad moral conduce a la idiotez. Quizás, pero a ese dulce y seráfico estado se puede llegar por muy variados senderos. Más bien me parece a mí que quien se crea moralmente superior derivará, inexorablemente, hacia otros destinos: el apostolado, la dictadura (quien está convencido de la validez incuestionable de sus principios, si puede, ¿no tratará de imponerlos?), la represión de la heterodoxia… Violencia, al cabo. Creo que hay que manejarse con mucha prudencia y humildad en éste y en otros muchos terrenos: puede ser muy peligroso y lesivo sentirse dueño absoluto de la Verdad, afirmarse moralmente superior a nadie, proceder como un pollino, en definitiva.

Sebastián Urbina dijo...

En el siglo XX, al menos dos ideologías políticas se sentían dueñas absolutas de la verdad, el comunismo y el nazismo. A la vista están los resultados.