viernes, 17 de diciembre de 2010

VIOLENCIA ANTISISTEMA.












EUROPA VUELVE A LAS BARRICADAS.
"¡Ge-no-va, Ge-no-va!". Este fue uno de los eslóganes que vociferaba la turbamulta de jóvenes el pasado martes, con fuego e ira, en el centro de Roma, coincidiendo con una sesión clave del Parlamento, en la que se decidía el futuro del gobierno de Silvio Berlusconi.
Un grito que hizo temblar a muchos porque es sinónimo de protesta violenta. Fue en esa capital de la Liguria, en una cumbre del G-8 en 2001, cuando movimientos antiglobalización como Black Bloc y Monos Blancos actuaron con violencia salvaje y en continuo enfrentamiento con la Policía. En Génova hubo un muerto, Carlo Giuliani, de 22 años. Y aquel día la UE se dio de bruces con un viejo fantasma, el de las protestas masivas violentas, que parecía cosa de otros tiempos... pero en 2010 las barricadas han vuelto y apuntan principalmente a los gobiernos de centro-derecha.
Primero fue Francia (donde las protestas tienen un componente más hetereogéneo), luego el Reino Unido (por la subida de las tasas universitarias) y esta semana Italia (crispación política) y Grecia, donde se produjo la enésima huelga general que acabó con disturbios violentos por las medidas económicas, en este último caso el Gobierno es socialista.
¿Representan una amenaza estos movimientos de guerrilla urbana? Gianni Piazza, profesor de Ciencias Políticas y especialista en movimientos estudiantiles, explica así la protesta: «Hay una gran frustración. Los jóvenes saben que están cogiendo el ascensor social al contrario: estudian, pero son conscientes de no tener futuro. Su desesperación la transforman en rabia y esto puede llevarnos a una escalada de la violencia». Pero... ¿quiénes son estos jóvenes «conscientes de no tener futuro»?
ITALIA: Un «líder» de 16 años con una pala
La guerrilla urbana de Roma tuvo las características propias de los «Black Bloc»: barricadas, violencia salvaje, enfrentamiento directo con la Policía y destrucción como imagen simbólica. Por ello, se intentó atacar edificios institucionales como el Parlamento, se quemaron cajeros automáticos por representar el capitalismo, y se incendiaron coches de lujo.
La principal diferencia entre los protagonistas de la devastación en Génova y la violencia del martes en Roma es la incorporación de manifestantes más jóvenes, incluyendo estudiantes de enseñanza media. Uno de ellos, de 16 años, armado con una pala, fue detenido y enviado ayer por el juez a un centro de menores. Se trata de un activista del movimiento «Sin Tregua», que agrupa a varios institutos de Roma y se inspiran en una frase del Che Guevara: «Quien lucha puede perder, quien no lucha ha perdido ya».
A Roma acudieron algunos de los líderes de la guerrilla urbana de Génova, como Francesco Carusso, líder de los «Desobedientes» napolitanos, y Luca Casarini, quien llegó desde el Veneto junto a 21 autobuses con jóvenes, en su mayoría de centros sociales autogestionados, con origen en una izquierda radical o marginal.
El ministro del Interior Roberto Maroni ha declarado que los protagonistas de la violencia de Roma fueron unas 2.000 personas, en su mayoría procedentes de los centros sociales. La verdad es que sería simplificar mucho limitarse a señalar que en la violencia y paralización del centro de Roma solo hubo ultras y "Black Bloc" más o menos organizados. Aparte de eso, en la calle se exteriorizó la protesta y rabia de unos jóvenes sin un futuro claro.
REINO UNIDO: Coordinados en Facebook
El Gobierno británico considera que las últimas manifestaciones estudiantiles estuvieron “infiltradas por grupos organizados de núcleos activistas y bandas callejeras inclinadas a la violencia”. “Pruebas de las recientes protestas muestran que muchos de los que acusaron violencia eran gamberros organizados”, declaró la ministra del Interior, Theresa May. En su comparecencia ante el Parlamento informó que ha habido más de 200 detenidos, la mayoría de entre 17 y 25 años.
La penetración de elementos anarquistas, coordinados a través de Facebook y otras redes, ha sido decisiva en orquestar los enfrentamientos. Grupos antisistema han contado además con el auxilio de personas llegadas de otras partes de Europa, como Alemania y Letonia. La Policía cree que una treintena de organizaciones, muchas consideradas así mismas como revolucionarias, han estado detrás de los desórdenes. La Unión Sindical de Estudiantes, principal convocante de las manifestaciones, ha denunciado que éstas fueron “secuestradas” por extremistas que poco o nada tienen que ver con el mundo universitario. Llegaron a poner en jaque la mismísima sede del Partido Conservador.
Junto a esos jóvenes que llevaban cascos, escudos y barras de hierro, también se encontraban algunos “estudiantes ordinarios que no salieron a participar en disturbios”, pero que se dejaron influir por el ambiente, según la Policía. Es el caso de Charlie Gilmour, de 21 años, hijo del guitarrista de Pink Floyd, que ha pedido perdón por haberse dejado llevar por “el espíritu del momento”. El ser pijo e hijo de famoso le hizo salir en las portadas de toda la prensa, pero ésta coincide en que no es el retrato tipo de los extremistas.
FRANCIA: Hijos de inmigrantes
Las numerosas jornadas de protesta del último año han estado muy marcadas por la presencia de jóvenes franceses de padres inmigrantes, negros, musulmanes, asiáticos, hindúes, del este europeo, que han vivido la contestación callejera como una forma de “integración a la francesa”. El último primero de mayo estuvo marcado por la presencia de numerosas jóvenes musulmanas, con velo, participando muy activamente a la protesta de las organizaciones de extrema izquierda.
Durante las jornadas de huelga y manifestaciones de septiembre, octubre y primeros de noviembre, en todas las cabezas de manifestaciones había estudiantes negros, jóvenes musulmanas con velo, activistas asiáticos, que vivían las protestas contra la reforma del sistema nacional de pensiones como una forma de integrarse en una sociedad.
La inmensa mayoría de esos jóvenes franceses, de padres inmigrantes, de muy distinto origen, raza y sensibilidad religiosa, viven en los suburbios. El ministerio del Interior tiene registradas unas 750 zonas urbanas sensibles (ZUS), que siguen siendo inflamables guetos suburbanos.
Nadie ha olvidado los grandes disturbios del invierno del 2005. Los problemas siguen siendo los mismos: paro, pobreza de masas, desintegración de las familias, cohabitación conflictiva...
El paro afecta al 43 por ciento de los hombres jóvenes y al 37 por ciento de las chicas en edad de trabajar en las ZUS, más del doble de la media nacional. Bernadette Malgorn, presidenta del Observatorio nacional de las zonas urbanas sensibles, comenta de este modo esa situación: “La pobreza sigue siendo dramática. La inserción social, muy problemática. Las familias que pueden huyen. Pero pronto llegan otras familias en situación económica más problemática”.
GRECIA: ¿dónde está el dinero?
¿Quienes se manifiestan contra el gobierno griego ? Ahora mismo todo el mundo: los pensionistas que ven sus pequeñas jubilaciones recortadas y una subida del IVA tal que no llegan a fin de mes, lo mismo que los que viven con salario mínimo ( 740 euros por ley ) o cobrando el paro ( 600 euros durante máximo dos meses) . Los griegos que tienen sueldos modestos, hasta 1.500 euros al mes, también se manifiestan porque, además de sufrir recortes salariales, viven con el miedo de perder su empleo si no son funcionarios públicos “de los antiguos”.
Por su puesto, también protestan los estudiantes -gritan “No tenemos futuro, no tenemos ideales, os habéis gastado ya nuestro dinero “- . A ellos les espera el paro y salarios mínimos o la solución de irse a trabajar al extranjero, como lo hicieron en los años cincuenta y sesenta muchos de sus familiares. Un grupo de gentes diferentes unidos por la rabia y la desesperación ante esta crisis de la que no se sienten responsables.
Estos son los manifestantes “correctos”. También están los "incorrectos": jóvenes que salen a la manifestación con una capucha , un pasamontañas negro y una mochila con cascotes y molotovs. Estos son distintos: en general chicos, entre 16 y 30 años, estudiantes y obreros, unos de izquierda y extrema izquierda (de la Coalicción Radical de la Izquierda, SYN, o de grupos marxistas y aún mas extremistas). Otros son de extrema derecha, del partido Amanecer Dorado (Jrisí Avgí).
No se dejan entrevistar, no contestan, esconden sus caras cuando se les trata de entrevistar. Consideran que hasta los periodistas son parte del “establishment”, responsables de la crisis.
La mayoría sale al final de las manifestaciones (en la de la huelga general del miércoles lo hicieron en medio de la manifestación de la Confederación General de Trabajadores Griegos ) y tienen cuentas pendientes con la Policía, a la que insultan (“Asesinos” “Cerdos” y muchos adjetivos más ) y tiran piedras y bombas molotov caseras. Algunos sacan de la mochila martillos y empiezan a romper lo que pillan . En la manifestación del miércoles acabaron siendo detenidos diez, pero la policía no ha dado detalles sobre sus edades .(ABC).
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX






VIOLENCIA E IDEOLOGÍA. Sebastián Urbina.



En 1996 la policía se presentó en una cabaña, en el Estado de Montana, y detuvo a Theodore Kaczynski, conocido como Unabomber. Se había dedicado, desde 1979, aproximadamente, a enviar paquetes bomba a personas destacadas en la consolidación y perpetuación del sistema. O sea, de la sociedad capitalista. Consiguió que algunos de los periódicos más importantes de USA publicaran su ‘Manifiesto’. En algunos de sus párrafos, dice:

‘.. Abogamos por una revolución contra el sistema industrial... Tan sólo somos capaces de bosquejar las medidas generales que deben tomar quienes odian el sistema industrial... Su objetivo no será acabar con el gobierno, sino con la base económica y tecnológica de la sociedad’.

Fijémonos ahora en una de las frases del libro ‘Educación para la Ciudadanía’, de C. Fernández, P. Fernández y L. Alegre, editorial Akal. Por supuesto, no pretendo decir que compartan las actitudes violentas de Unabomber. Pero si dejamos aparte la violencia, ambos coinciden en algo. Ambos están aterrados ante el gran peligro que representa el sistema capitalista. Dicen estos autores:

"El capitalismo es como un tren sin frenos que se acelera cada vez más. Camina, sin duda, hacia el abismo’.

¡Es terrible! Tal vez los jóvenes (y no tan jóvenes) griegos pensaban en algo parecido cuando descargaron su rabia contra casi todo. A las 20.00 horas del sábado 6 de Diciembre, un grupo atacó un furgón de la Policía en Atenas en el barrio de Exarchia. Uno de los agentes del furgón atacado respondió lanzando una granada de humo, y otro realizó tres disparos de advertencia, según informó con posterioridad la Policía griega. La versión del agente es que realizó dos disparos al aire y el tercero al suelo. Habría sido esa bala la que rebotó e impactó en el pecho de Andreas Grigoropoulos, de 15 años de edad, y la que le provocó la muerte horas después en el Hospital. Sea como sea, la justicia griega tendrá que esclarecer este dramático asunto y decidir acerca de las eventuales responsabilidades penales de los implicados.

Pero la cuestión a tratar es el de la llamada ‘violencia antisistema’. O sea, tratar de entender los destrozos, cócteles Molotov, incendios, saqueos y ataques a la autoridad. ¿Fue por el joven muerto? Se habla, también, del malestar por las reformas económicas, de las inseguras perspectivas laborales de los jóvenes y de la corrupción política. ¿Fue, también, por esto o hay más?

A mediados del siglo XIX, el marxismo era la ideología revolucionaria más arraigada y con mayor influencia. Pero a pesar de los vaticinios de Marx y a pesar de la alienación (real o supuesta), la mejora de las condiciones materiales (que ya se hacían visibles a finales de siglo) facilitaron el avance del reformismo. Aunque, en su momento, Eduard Bernstein (el llamado padre del revisionismo) fuese derrotado y Lenin saliera victorioso.

Pero el reformismo no es tan apasionante ni divertido como la revolución. A pesar de que el ‘socialismo realmente existente’ ha sido derrotado por los hechos, la ideología revolucionaria y anticapitalista sigue diciendo las mismas tonterías, como si no hubiera pasado nada. Como si el comunismo no tuviera más de cien millones de muertos sobre sus espaldas. Pero sigue habiendo oyentes apasionados.

Quotation Como si el comunismo no tuviera más de cien millones de muertos sobre sus espaldas. Pero sigue habiendo oyentes apasionados. Quotation
Y no se trata solamente de ‘jóvenes airados’. El teólogo de la liberación, Leonardo Boff ha dicho, por activa y por pasiva, que todos los males se deben al capitalismo. Y que la liberación consiste en la supresión del capitalismo. ¿Cómo se consigue? Mejor no sigamos.

Pasemos al variopinto mundo de los antiglobalizadores. Aquí hay de todo. Jóvenes, viejos, sindicalistas, ecologistas, artistas y un variado repertorio de enfurecidos antisistema. Por supuesto, los hechos tampoco interesan. Por ejemplo, los países pobres lo serían, dicen ellos, a causa de la malvada mundialización. Pero ¿cómo se explica que Burundi y Tanzania sean pobres y Bostwana ySwazilandia no lo sean? Porque las dos últimas naciones se abrieron al malvado comercio internacional. Por supuesto, no basta abrirse al mundo para salir de la pobreza. Pero no se puede salir de la pobreza encerrándose en sus fronteras, e interviniendo políticamente en el mercado. O sea, rechazando la liberalización económica. Por el contrario, véanse los resultados de la liberalización en China y la India.

En fin, hablando de números. Como dice el economista J. Norberg, entre 1965 y 1998, el ciudadano medio del mundo ha multiplicado casi por dos sus ingresos, de 2.497 a 4.839 dólares ... El repunte ha sido aún superior en el 20% más pobre del mundo, que en ese mismo periodo pasó de 551 a 1.137 dólares de promedio de renta, o sea, más del doble.

Esto se ha conseguido con el malvado capitalismo. ¿Qué pueden ofrecer los antisistema? Ideología. Y en muchos casos, violencia. ¿Por qué violencia? Porque la frustración la favorece. Llegan a creer sus propios sueños. Pero estos sueños nunca se materializan. Entonces, intentan acelerar el proceso. Quieren hacer de partera de la historia. Sin embargo, los resultados son decepcionantes. Más pobreza y violencia. No hay propuestas positivas que tengan sensatez y factibilidad porque rechazan el reformismo. Quieren el ‘todo o nada’. Una solución radical. Y ya conocemos los resultados.

Pero no se trata sólo de la economía capitalista, malvada y opresora. También lo es la cultura. La cultura es, para mucha gente de izquierdas, un gran sistema represivo. No es casual que el pensamiento de izquierdas haya tendido a ‘comprender’ (y en ocasiones a justificar) los comportamientos delictivos. De ahí que muchos vean en la violación de normas, ‘actos de resistencia’ ante la opresión. Porque, dicen, el ‘verdadero’ culpable sería la sociedad capitalista. Esta ‘comprensiva actitud’ cubre desde los terroristas a Bonnie and Clyde.

Así lo creen muchos y no necesariamente analfabetos. Michel Onfray, dice en ‘Antimanual de filosofía’: ‘Es verdad que el esclavo ha existido siempre, y no solamente a partir del momento en que el capitalismo liberal tomó las riendas del destino de Occidente y más tarde del planeta’. Así pues, ¿cómo nos podemos extrañar que los ‘esclavos’ se rebelen, de vez en cuando, como ya hiciera el famoso Espartaco? ¡Qué menos que tratar de romper las cadenas que nos oprimen! ¡Hay que resistir frente a Matrix! ¿Será esto lo que ha pasado por sus cabezas antisistema?


1 comentario:

Anónimo dijo...

Kantor blog:

'Por supuesto, el establishment europeo, fascinado por todo ejemplo de crimen, odio a la clase media y racismo anti-blanco, ha elevado al asesino a los altares mediáticos.'

Aunque no es este caso, creo que refleja perfectamente el problema de fondo en todo esto.