domingo, 21 de noviembre de 2010

FRAUDE Y ENGAÑO SOCIALISTA.


Día 21/11/2010/ABC

¿QUÉ tiene que ver la «patria potestad» con el paro? ¿O la «muerte digna» con la crisis? Lo pregunto porque el Gobierno se dispone a engolfarse —que no viene de golfo sino de llevar una embarcación tan lejos que no pueda divisarse desde tierra— en un torrente legislativo que regulará ámbitos tan variopintos como las comunicaciones, el juego, la policía, el medio urbano, los residuos, el comercio, los servicios profesionales, el Museo Reina Sofía y así, hasta 26.

Y como no puede dejar de ser él, intenta meternos de contrabando la descentralización de la justicia y la cooficialidad de las lenguas, para restaurar dos de los artículos del Estatut rechazados por el Tribunal Constitucional, tal como Zapatero ha prometido a los catalanes. Esto, al día siguiente de haber anunciado en el Congreso, con esa solemnidad reiterativa que se gasta en las grandes ocasiones, que su prioridad preferente es combatir el paro, a lo que dedicará todo su tiempo, esfuerzos y atención.

Este es nuestro hombre, capaz de arrancarse por bulerías en pleno funeral o de tragarse un sable como si fuera un espagueti. El que convierte sus palabras en humo y sus promesas en otras promesas. El inventor de la «política alzhéimer», que se va borrando conforme se ha enunciando. Y encima, quiere que le creamos.
Que la izquierda, sin programa económico desde hace décadas, ha hecho de unos temas que llama sociales y son sólo personales —el divorcio exprés, el matrimonio homosexual, el aborto, la legalización de las drogas— el sustituto de una política social colectiva, lo sabíamos e incluso lo aceptábamos, pues algo tenía que hacer al quedarse en pelotas, y el sexo era lo más a mano.

Pero embarcarse en esos temas con la crisis que tenemos encima resulta de una frivolidad, o malicia, que asusta. Con Zapatero y Rubalcaba llevando esa jibarización de la política social a extremos indignantes. ¿Es que piensan que los parados olvidarán su triste situación al enterarse de que los maltratadores perderán la patria potestad sobre sus hijos? ¿O que les consolará saber que tendrán una «muerte digna», cuando se mueren a diario moralmente? ¿Lo piensan de verdad? Al menos lo intentan, poniéndose a producir leyes como si fueran churros, para no dejarnos respirar con tal diarrea legislativa. Y si encima buscan boicotear la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut, el escamoteo se convierte en sarcasmo intolerable.

Dan ganas de decirle aquello de «Zapatero a tus zapatos», es decir, a la crisis, que debería de ser su primera, segunda y tercera preocupación, como él mismo dijo. Pero recordarle sus palabras es tan inútil como contemplar la campaña electoral catalana sin soltar la carcajada. (José María Carrascal)

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