martes, 8 de enero de 2019

HAY MUJERES HONESTAS Y VALIENTES


 (Para la mentalidad totalitaria del feminismo radical, una mujer que no piense como ellas es una facha asquerosa, vendida a los hombres. Debe ser despreciada.)
hombres y traidora. Desprecio total.)




(Pocas mujeres tan honestas y valientes como Carmen Lomana.)

Carmen Lomana: ‘ESTAMOS CASTRANDO A LOS HOMBRES’.

¿Se ha sentido alguna vez infravalorada por ser mujer?

Nunca. No he sentido que me pagaran menos que a mis compañeros. Incluso ha habido veces que he ganado mucho más que ellos cuando estaba en banca. He trabajado en la City de Londres que es bastante machista. Pero nunca me he sentido maltratada por los hombres, sino todo lo contrario. No puedo decir lo mismo de las mujeres.

¿Qué opina de la nueva ola feminista?

No me gusta que me manipulen. No soy nada dócil ni sumisa. Soy muy feminista en el sentido de defender los derechos de todas las mujeres. Aquí la gente se ha olvidado de que en los años 70 la mujer tenía que pedir permiso para abrir una cuenta bancaria y para viajar. Ahora todas las mujeres somos libres de elegir lo que queremos ser y estudiar. Antes, las mujeres que se quedaban en casa no estaban todo el día protestando. Vivían felices educando a sus hijos porque es un trabajo tan digno como ir a una oficina. No entiendo por qué tienen que menospreciar que una mujer estudie una carrera y, en un momento de su vida, decida dedicarse a sus hijos hasta que sean mayores y hacer un hogar. ¿Eso es algo malo? Para mí, no.

Entonces, ¿no hay ninguna discriminación?

Sí que creo que hay mujeres que no llegan a donde deberían llegar porque la maternidad te condiciona una barbaridad. No puedes estar 15 o 16 horas en la oficina como te exigen en algunos puestos. Como tu marido también suele estar trabajando, es muy difícil la conciliación.

Usted también ha puesto en duda la sororidad, la unión entre las mujeres. ¿Por qué?

Si digo que a veces somos nuestro peor enemigo, es porque lo he sufrido. Nunca he vivido la calumnia y el desprecio de los hombres. Por parte de las mujeres, sí. Cuando llegué a vivir a Madrid, me tenía que estar justificando todo el día. Si hubiera sido un hombre viudo, que llega de San Sebastián con posibles y buena pinta, ninguna se hubiera planteado nada. Pero conmigo tiraron a matar y me calumniaron de una manera vergonzosa.

¿Qué es lo que dijeron de usted?

Desde que estaba con un viejo de 80 años, al que le había arruinado, a afirmar que me habían bajado de un avión porque determinadas señoras no querían viajar conmigo. Fue una gran maldad.

Se ha quejado de que se está perdiendo la hombría.

Sí, porque estamos castrando a los hombres. Va a llegar un momento en que se van a tener que poner un bozal para salir a la calle. Me parece que es tan exagerado lo que pasaba en una época como lo que está pasando ahora. En todas las sociedades ha habido bestias y también mujeres malas. No se puede demonizar al hombre. Estoy muy a favor de todo lo que ha dicho el grupo de francesas de Catherine Deneuve.


Sostiene que el movimiento feminista está provocando que las mujeres se están perdiendo lo mejor de ser mujer: la feminidad, la cortesía...
Las mujeres tenemos a los hombres contra las cuerdas. Llega un momento que no se van a atrever ni a cedernos el paso ni a decirnos si estamos guapas. ¡Me parece tan ridículo a lo que hemos llegado! ¡A mí que no me cuenten cuentos! Yo he luchado toda mi vida como mujer de la mano y del brazo de los hombres. No contra ellos. Creo que, en este momento, las mujeres tenemos infinitamente más derechos ante la ley que los hombres, que están desprotegidos ante casos de violencia de género, ante una separación, la custodia de los hijos... Como se les ponga por medio una mujer que les quiere hacer la vida imposible y denunciarles falsamente, pueden terminar en la cárcel.


(ElMundo/Carmen Lomana.)

2 comentarios:

Arcoiris dijo...

Diría que en la época de mis padres, el sueño de un obrero respecto de su pareja consistía en que no trabajara, es decir, poderla mantener y que cuidara de los niños y de los asuntos domésticos, y tenerla bien gorda (la esposa). Hoy, en esta sociedad tan avanzada, para malvivir se requiere de dos sueldos y, puesto que muy pocos se pueden permitir los dispendios de la procreación, ¿para qué se las quiere en casa (y gordas)? Creo que no hay más que dos sexos y que han sido diseñados, fatalmente, para buscarse y unirse. Todo lo demás es patología. Claro que puedo estar equivocado.

Sebastián Urbina dijo...

Yo creo que sí. Las diferencias- no patológicas- estarán en las formas y maneras en que se buscan y se unen.