lunes, 23 de agosto de 2010

MELILLA ES ESPAÑA.






POR QUÉ MELILLA ES ESPAÑA.


Cuentan que un anciano decrépito decía a sus hijos cuando iban a visitarle al lecho del dolor: “Si me muero en Cuspedriños de Arriba, quiero que me entierren en Cuspedriños de Abaixo, y si me muero en Cuspedriños de Abaixo, quiero que me entierren en Cuspedriños de Arriba”. Como insistiera en demasía en el encargo, uno de los hijos se atrevió a preguntarle por qué, a lo que respondió: “Para fastidiar”.

No son conocidas –o al menos no nos las han explicado– las causas por las que se ha desencadenado la crisis de Melilla. Algún columnista ha escrito que ésta es la particular forma que tiene Mohamed VI de “buscar cariño”. Y ciertamente ésa parece, después de todo, la razón más lógica. Ésa o la misma que la del anciano moribundo antes anotada. Parafraseando a León Tolstói –“todas las familias felices se parecen; en cambio, las familias infelices, lo son cada una a su manera” (Ana Karenina)–, cabe apuntar que todos los buenos gobernantes se parecen; en cambio, los no tan buenos lo son cada uno a su manera. Y esta crisis de Melilla parece la particular manera de ser infelices de los gobernantes de ambos Estados.

Desde luego, no hay razones históricas que justifiquen la pertenencia de Melilla a Marruecos. Me permito recordar algunos datos conocidos.

Melilla fue conquistada en 1496 por Pedro Estropiñán, y se incorporó al ducado de Medina-Sidonia. Desde entonces, es decir desde hace más de cinco siglos, nunca ha dejado de ser España. Quizá no sería superfluo que en la página web de la Ciudad Autónoma de Melilla se incluyera expresamente una referencia a su historia. Llama un poco la atención que habiendo informaciones tan completas como la memoria sobre la Semana del Libro, o sobre las exposiciones que ha habido en el Hospital del Rey, la sección de cultura de su página oficial no recoja su historia. Aunque a esta plaza hayamos tenido que auxiliarla en los siglos XVIII –en 1774, Carlos III tuvo que declarar la guerra– y XIX, la necesidad de defenderla no constituye ningún título jurídico en favor del Reino de Marruecos. Al contrario, el Reino alauí está obligado a respetar los límites fronterizos de la Ciudad establecidos en 1860 mediante un tratado firmado por el Sultanato y España.

Si la pertenencia ininterrumpida de Melilla a España desde 1496 no es suficiente para que Marruecos lo acepte, entonces, ¿puede el presidente de la República Federal de Alemania reclamar que Suiza sea ahora parte integrante de su territorio federal?

Después de todo, sólo a partir de la Paz de Westfalia (1648) la Confederación Helvética dejó de pertenecer al Sacro Imperio Romano Germánico. Se dirá que Suiza y Alemania son limítrofes, mientras que España y Melilla están en continentes distintos. Bien, pero este ejemplo es mencionado aquí con objeto de resaltar que la pertenencia de Melilla a España supera en más de dos siglos el tiempo de independencia de la Confederación Helvética.

Y Salzburgo, ¿quién puede reclamar Salzburgo? ¿Italia, Alemania o Francia quizá? Lo que hoy es el Estado federado de Salzburgo pertenece a la República federal de Austria definitivamente sólo desde 1816. Hasta comienzos del año 1803 era un principado eclesiástico dependiente directamente del Imperio Alemán. La Paz de Luneville (1801) secularizó el territorio de Salzburgo. Un tratado adicional, celebrado entre Francia y Austria (1802), determinó que, entre otros territorios, el Arzobispado de Salzburgo debía pasar a pertenecer en reparación al Gran Ducado de Toscana. Poco después (1805), antes de que las tropas francesas ocupasen nuevamente la ciudad de Salzburgo, Napoleón le asignó este territorio al emperador Francisco I de Austria, quien lo incluyó como una circunscripción más de la Alta Austria. Así perdió Salzburgo definitivamente su autonomía. Sin embargo, la pertenencia a Austria no sería definitiva hasta después del Congreso de Viena (1816). Entre 1809 y 1816, perteneció a Baviera, como consecuencia de la guerra franco-austriaca. Vamos, que los famosos bombones de Mozart ya no se sabe si son típicos de Austria, de Francia, de Italia, o de Baviera…. Tan absurdo como esto, es la pretensión de que Melilla no es España.

Tal vez los conocimientos históricos serían más útiles a las Fuerzas Armadas que el estudio de la Alianza de Civilizaciones. Desde luego que el buen conocimiento de la ideología de género poco ha servido para evitar las agresiones a las mujeres de las fuerzas de seguridad destinadas en Melilla. Aunque, pensándolo bien, el problema quizá sea que los marroquíes no conocen bien estas disciplinas.

*María José Roca es catedrática de la Universidad Complutense de Madrid. (La Gaceta).

2 comentarios:

Joan dijo...

Espanya nega el principi de territorialitat que invoca el Marroc sobre Ceuta i Melilla.
Alhora invoca el principi de territorialitat sobre Gibraltar.
Algú creu que la comunitat internacional toleraria que un estat controlàs les dues ribes de l'estret de Gibraltar?

QGAM dijo...

joan: Aunque soy gallego comentaré en español, ya que me parece que la atención de este foro está dirigida a toda España ...

Por lo que he averiguado, Melilla (y Ceuta) son territorio español y propiedad española. No es necesario ningún tratado con Marruecos sobre éso.
La colonia de Gibraltar es también territorio español, aunque la propiedad es inglesa según el tratado de Utrech. Según el mismo tratado, España tiene derechos sobre Gibraltar si UK decide dejar la colonia. Los ingleses no pueden por tanto dar a Gibraltar la independencia.

Por otra parte, las aguas de la orilla norte del Estrecho siguen estando bajo jurisdición española.