lunes, 10 de febrero de 2014

ARGUMENTARIO PROABORTISTA











¡Fuera rosarios de nuestros ovarios!

¡Fuera de mi coño!

¡Aborto libre y gratuito!




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Gritar y razonar.



ARGUMENTARIO NO ABORTISTA.



La inmensa mayoría cree que el aborto es un mal. Las diferencias están en cómo tratar este mal.



PRIMERO.


Una de las frases más conocidas y repetidas es: ‘Mi cuerpo es mío y hago lo que quiero’. Suele representar el parecer de los defensores del aborto libre.


Pero esta frase esconde un serio malentendido. Una cosa es decidir acerca del propio cuerpo, por ejemplo, extirpar un grano, y otra cosa muy diferente es decidir acerca de algo que no es tu propio cuerpo.


Resulta que un grano ES parte del cuerpo de la mujer embarazada. En cambio, el embrión ESTÁ en el cuerpo de la embarazada. No es una parte de su cuerpo, como el grano. En consecuencia, no decide sobre su cuerpo, sino sobre el embrión.



A los 43 días de la fecundación se detecta ya una actividad eléctrica cerebral subcortical; a los 90 días aparece la actividad eléctrica cortical. Este desarrollo cortical del cerebro es a su vez muy lento. Ni siquiera el niño recién nacido posee la plenitud del despliegue cortical; es más, puede decirse que el recién nacido se comporta como un ser falto de corteza cerebral, ya que no ha culminado en su sistema nervioso ni la mielinización ni la formación neuronal. Sólo hacia los seis años queda acabado anatómicamente el cerebro.


 SEGUNDO.

Las feministas y abortistas suelen decir que el aborto es una cuestión que compete solamente a las mujeres.


Esto me parece una grave injusticia. En la inmensa mayoría de los casos, el hombre participa físicamente en la fecundación de la mujer y, después, durante muchos años en el esfuerzo económico, y no económico, para que el niño se desarrolle y se convierta en un adulto. Excluir al hombre, en estos casos, es una grave injusticia y un injustificable desprecio.


Hay un supuesto en el que tendría sentido. Una mujer decide quedar embarazada, bien por inseminación artificial o por fecundación natural  y decide criar al hijo, sola. Doy por supuesto que ha consultado al hombre que ha ‘utilizado’ para quedar embarazada. Dejo aparte el perjuicio que puede suponer para el niño la crianza sin padre.


 En este caso, la mujer únicamente necesita el acuerdo del hombre que será biológicamente el padre, pero no participará, en ningún sentido, en la crianza del niño. Sin embargo, cuando las feministas quieren excluir al hombre de las decisiones que afectan al nacimiento, o no, de un niño, no están pensando, solamente, en este caso muy minoritario. Lo generalizan. El hombre nunca tiene nada que decir. El monopolio es de la mujer.


 TERCERO.


Hay una cuestión diferente a las anteriores que tiene que ver con las consecuencias. Una sociedad que trate el aborto como un derecho libre y sin restricciones (aparte de la peligrosa falta de sensibilidad hacia la eliminación de seres concebidos y no nacidos) ayuda al crecimiento de un grave peligro. El peligro demográfico.



Como dice Alejandro Macarrón Larumbe, en su libro ‘El suicidio demográfico de España’,


‘Un país en el que tiende a haber más personas mayores y menos jóvenes, y con una población en vías de menguar, soporta un pesado lastre estructural que daña sus perspectivas de crecimiento, la sostenibilidad de su economía y la riqueza de sus ciudadanos como pocas cosas, por razones de mucho peso. Y abordar el problema fomentando un nuevo aluvión de inmigrantes no es una buena opción, como indica el sentido común’.


El problema de la inmigración es un problema relacionado con la demografía y el aborto, que no voy a comentar aquí.


 CUARTO.


En conclusión, la legislación que me parece menos mala, en relación con el problema del aborto, es la siguiente:


Al aborto es un mal, individual y social, y debe estar prohibido, con las siguientes EXCEPCIONES:



Primera.


Estoy de acuerdo, al menos en principio, con la propuesta del gobierno Rajoy.


El riesgo para la salud física o psíquica de la madre deberá "acreditarse de forma suficiente con dos informes motivados emitidos por dos médicos distintos del que practican el aborto". Los facultativos deben ser "especialistas en la patología que genera esa decisión".


Después de que los facultativos hayan evaluado a la mujer, esta recibirá información "verbal" de la mano de un "colaborador del sistema público" sobre las alternativas a la interrupción de su embarazo; tras eso está obligada a esperar "al menos siete días" (frente a los tres actuales) para tomar su decisión. Los médicos que realicen la evaluación de la mujer o del feto no podrán trabajar en el mismo centro donde se vaya a practicar la intervención. El plazo será de 22 semanas, pero esta cuestión, así como otras precisiones deberían ser objeto de debate parlamentario.


Segunda.


Violación. El plazo será de 12 semanas aunque, igualmente, debería ser objeto de debate parlamentario. Pienso que el aborto es una injusticia para el concebido y no nacido, pero obligar a la embarazada a tener un hijo fuertemente rechazado, sería un grave problema que iría, en primer lugar, en perjuicio del propio hijo y, en segundo lugar, en el de la mujer.


Tercera.


Malformación del feto.


De los 116.359 abortos realizados en 2011, solamente 356 se realizaron por anomalías fetales incompatibles con la vida, o extremadamente graves. Este sería el único caso aceptable de aborto, según la ley que trata de promulgar el gobierno.


Aún reconociendo la injusticia que supone eliminar la vida del embrión, por causa de malformaciones, entiendo que si la embarazada rechaza fuertemente tener este niño, se presenta un grave problema que repercutirá negativamente sobre este niño, además de la madre. Por tanto, se debería dar una serio debate parlamentario para evitar posturas maximalistas (si, o no) que permitiesen alcanzar un acuerdo sobre el nivel aceptable de malformación que justificaría un aborto.


No hay duda de que esto plantea problemas, pero el derecho utiliza recursos, como los conceptos jurídicos indeterminados, cuando no resulta factible establecer, con precisión, los límites. Por ejemplo: ‘interés público’, ‘desarrollo integral’, ‘urgencia’ y otros.


Cuarta.


 Practicar un aborto fuera de los supuestos estipulados no tendrá reproche penal para la mujer.


Finalmente, debería facilitarse que las mujeres embarazadas que no quieren tener el niño, en vez de abortar, pudieran entregarlo en adopción.


Sebastián Urbina.


2 comentarios:

Chafachorras dijo...

Yo le daré D. Miguelbun argumento que por ser principalmente económico espero sea de su interés y por no ser religioso nadie podrá decirme que pongo a mi fe como argumento.
La mujer que hoy en día se queda embarazada sin desearlo (salvo la violación "of corsé") sólo puede ser ignorante, irresponsable o estúpida y yo no quiero que el estado sufragio o consienta irresponsabilidad o estupideces.
En cuanto al la ignorancia se arregla de otras maneras.
Un saludo.

Chafachorras dijo...

Quería decir D. Sebastián, que ya es muy tarde y uno no sabe lo que escribe