jueves, 17 de noviembre de 2016

POPULISMO POLÍTICAMENTE CORRECTO.



 (¿Todavía no se ha enterado del populismo de Merkel, Hollande, Obama, Clinton, Rajoy, Rivera, Sánchez, Susana Díaz, etcétera?

¿O cree que el primer populista que vamos a sufrir es Trump?)







POPULISMO POLÍTICAMENTE CORRECTO.

La victoria de Trump en Estados Unidos ha generado miedo porque se supone el prólogo de la llegada de otros populismos. Al pérfido populismo que se nos viene encima se contrapone la política responsable que han desenvuelto los líderes de los partidos tradicionales europeos. Ahora, lo cierto es que, desde que estalló la crisis, son los partidos tradicionales los que más populismo han hecho.

¿No es populismo afirmar que para salir de esta crisis hay que incrementar el gasto público hasta que reventemos? ¿No es populismo decir que cualquier limitación del gasto supone recortar los beneficios sociales, cuando apenas se han tocado las muchas subvenciones que hay? ¿No es populismo sugerir que se van a subir los impuestos sólo a los ricos, cuando la víctima va a ser toda la clase media? ¿No es populismo hacer creer que los impuestos a los ricos no afectan a los pobres, cuando las inversiones y consumos que dejen de hacer los ricos afectarán a todos los que dependan de esas inversiones y consumos? 

¿No es populismo cerrar las centrales nucleares y promover las energías renovables encareciendo la energía eléctrica hasta que las capas sociales más pobres no puedan pagarla y las industrias dejen de ser competitivas? ¿No es populismo ampararse en el medio ambiente para justificar exorbitantes subvenciones a los amigos de los políticos? ¿No es populismo hacer creer que es posible ampliar los servicios sociales infinitamente, como si cualquier coste pudiera afrontarse mediante una subida de impuestos? ¿No es populismo proponer que toda reforma legal se negocie con los interlocutores sociales, cuando en realidad eso supone entregar el Poder Legislativo a los sindicatos, que lo emplearán para blindar sus privilegios? 

¿No es populismo negarse a reconocer la crisis y no recortar más que cuando lo exigen potencias extranjeras que son dueñas de nuestra deuda? ¿No es populismo ganar unas elecciones prometiendo bajar los impuestos y en el primer Consejo de Ministros subirlos más de lo que proponía el Partido Comunista para poder seguir pagando el Estado clientelar que padecemos? ¿No es populismo presentarse como salvador de nuestra economía cuando de la salvación el responsable es el Banco Central Europeo?

 ¿No es populismo acusar a la banca, al capitalismo y al ultraliberalismo de una crisis financiera de la que los máximos responsables son los políticos, por su gestión de las cajas? ¿No es populismo afirmar que la ETA está derrotada, cuando lo que se ha hecho es abrirle las puertas de las instituciones y franquearle el acceso al dinero público a cambio de que deje de matar? ¿No es populismo acusar a quienes combaten el terrorismo islámico de ser responsables de él?

Así se podría seguir durante decenas de páginas, sacando a relucir las vergüenzas populistas de todos, de Obama o de Clinton, de Merkel o de Hollande, de Rajoy, de Albert Rivera, de Susana Díaz o de Pedro Sánchez. Son todos populistas de la más baja estofa.

 Naturalmente, Pablo Iglesias y sus secuaces lo son igualmente. Lo malo de los de Podemos no es que sean populistas, que lo son todos, sino que sean comunistas. A ver si nos enteramos.

 (Emilio Campany/ld.)