martes, 1 de noviembre de 2016

SÁNCHEZ, RUFIÁN Y LAS PUTAS.


(Ahí los tienen. ¡BIBA EL SOSIALISMO Y EL SEPARATISME ANTIESPAÑOL!)





SÁNCHEZ, RUFIÁN Y LAS PUTAS.

Todavía es pronto para dilucidar si Pedro Sánchez está muerto o de parranda, pero el tipo que compartió camisa con Jordi Évole en la secta este último domingo por la noche dijo exactamente lo mismo que su señoría Gabriel Rufián. 

De otra forma y manera, pero igual. Si Rufián eructaba iscariotes a los diputados del PSOE, Sánchez acusó de deslealtad a los barones y al Ibex; si el primero vomitaba contra la abstención, el segundo denostó a la gestora; si el fulano se revolcaba en los purines de ERC, Bildu y Podemos, Zutano está con la piara.

De modo que la diferencia es de formas, no de fondo. Rufián, al que apodan el Psico, presume de extrarradio y lo mismo es un chaval cordial que un cuidado-conmigo-que-estoy-mu-loco. De pasado nini, se subió al procés en el momento preciso, justo cuando Esquerra reclutaba charnis para la causa. Obviamente, no fue el único en tener la misma idea, pero sí de los pocos dispuestos a liarse a hostias literalmente para marcar territorio.

Así ocurrió en una reunión de Súmate (la sección de ERC para inmigrantes e hijos de inmigrantes) y así lo contaba la revista El Temps:
En un momento dado de la reunión, Gabriel Rufián se levantó y se dirigió a José Rodríguez con la intención de darle un puñetazo. Este último también se puso en pie. "Si esto lo arreglamos con una hostia, adelante", le respondió. Se quitó las gafas y puso la mejilla. La situación no llegó a más porque intervinieron terceras personas, que los separaron.
Sánchez, en cambio, parece otra cosa, algo más refinado y sin esa pinta de Rufián, al que le aprieta la camisa y le tiran las sisas del traje de tanto jalar careta, morro, morcilla, callos y judías. Sin embargo, el mensaje de ambos es el mismo. Rufián es colega de los que han sucedido a ETA y de quienes los aplauden, además de miembro del partido que negoció con la banda en Perpiñán una tregua sólo para Cataluña que no incluía a los objetivos del PP. Y Sánchez es el zapaterismo, el tripartito, el cordón sanitario y el concepto "discutible" de nación.

Uno y otro convergen en Podemos, en el cerco al Congreso y en el saludo de Iglesias y Errejón a la demediada turba que llamó "putas" a las ciudadanas de Ciudadanos.

(Pablo Planas/ld.)
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