jueves, 31 de julio de 2008

INSULTOS Y JUECES


1/8/2008.




INSULTOS Y JUECES.




El pasado abril, el director de la cadena SER hacía un llamamiento contra los "pajilleros, reprimidos, grasientos, puteros, siniestros, cobardes, acomplejados, con nombre y apellidos" del periodismo. Acto seguido evocaba esos nombres de modo que no quedara duda de quiénes eran los injuriados. Seis profesionales, entre ellos Pedro J. Ramírez, Cristina López Schlichting y Federico Jiménez Losantos, eran calificados de aquella guisa, y, además, de "mirones clandestinos", "fetichistas de la mugre", "residuo pútrido", "usurpadores del oficio", "cobardes" y otros dicterios del mismo gusto enfermizo.


Ahora bien, Daniel Anido, el de La baba en la pluma, no ha de temer nada de esa sentencia que acaba de emitir una jueza de Madrid contra FJL. Tampoco tiene motivos para preocuparse la autora de aquella cultivada reflexión sobre la búsqueda de Goma 2 "en el conejo de su madre". Y aún debe inquietarse menos el fino estilista Felipe González. Cierto que la sentencia considera un atentado al honor hacer juegos de palabras con el apellido de una persona y que, según la jueza, ese "daño infringido" (sic) se extiende a todos los que lo portan. Pero desengáñense los Losantos de España y el resto del mundo. Nadie multará al ex presidente por llamarles Losdemonios, aunque esa burla aparece muchas veces más que "Carcalejos" en Google.

La sentencia de Remírez no significa que a partir de ahora vayan a ponerse límites a la libertad de expresión de todos cuantos despotrican en la prensa, en la tele o en las ondas. No. Para nada. Si varios periódicos y libelos han recibido la condena con alegría y descorche de champán, es justamente porque abrigan la certeza de que sólo se restringe la libertad de expresión de otros, y no la suya. A fin de cuentas, la sentencia no ha hecho más que conferir barniz legal a un fenómeno que es real hace tiempo: la doble moral que ha permitido que insultadores alentados y amparados por poderes fácticos y el poder a secas, transgredan todos los límites impunemente.


Ese "punto didáctico"que Bermejo observa en la sentencia existe, en efecto. Enseña que la libertad de expresión constituye un privilegio reservado y a ejercer sin freno por quienes forman en el "bando correcto", sean de izquierdas o de derechas, que ahí unen fuerzas. En cambio, en el exterior de ese búnker, en la intemperie de la independencia, uno está abocado al castigo y al linchamiento.(Cristina Losada/El selecto club de insultadores)



Si no me tienen que meter en la cárcel, me pido 'residuo pútrido' para algunas personas que yo me sé. Claro que yo no tengo amistades políticamente correctas. ¿Tendrá algo que ver?
Sebastián Urbina.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

En España hay dos clases de españoles, los que no saben decir nada mas que "si buana" y los que por mucho que se empeñen son profesionales aunque la "injusticia" los condene como a Federico Jimenezz Losantos, que no tiene nada mas en contra que decir la verdad, esto se está convirtiendo en una "republica bananera" con ineptos y descerebrados mentales como politicos. Que Dios nos coja confesados.JUGARCE

Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...
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Sebastián Urbina dijo...

F. Sánchez Dragó escribió un buen articulo al repecto en El Mundo.

Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...
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