domingo, 6 de septiembre de 2015

ENTÉRESE, IMBÉCIL.









(Entérese, imbécil.)

RECORDEMOS QUE ASÍ EMPIEZAN LAS GUERRAS.

Incluso cuando llegué, unos dos meses después de la matanza, todavía no se había lavado toda la sangre con las aguas del río Orontes que serpentea a través de la ciudad dándole una distinción que en otro tiempo hizo de Hama la ciudad más bella de Siria (...) A día de hoy nadie sabe cuántos cuerpos estaban enterrados bajo el mar de casas destruidas y capas de hormigón, pero Amnistía Internacional, en su informe de noviembre de 1983 sobre Siria, decía que las estimaciones oscilaban entre 10.000 y 25.000 muertos, en su mayoría civiles; miles más se quedaron sin hogar.

 El régimen sirio de Hafez al-Assad, responsable de ejecutar la matanza, no se molestó en contestar estas cifras o en arreglar Hama antes de reabrir en mayo de 1982 la autopista que la cruzaba proveniente de Damasco. Estoy convencido de que Assad quería que los sirios vieran Hama en crudo, que escucharan detalladamente su silencio, que reflexionaran sobre su dolor». (From Birut to Jerusalem. Thomas Friedman. Collins. Londres, 1990)

Este Assad fue un aliado de Occidente durante sus treinta años de ejercicio despótico del poder. Baste como prueba la impresionante representación internacional que asistió a los funerales de este asesino en mayo de 2000. Presidentes, jefes de Gobierno... La representación española fue sólo un vicepresidente del Gobierno. Se llamaba Mariano Rajoy. Todavía en marzo de 2011 nuestra ministra de Exteriores, Trinidad Jiménez, hizo una visita al Damasco de Bachir al-Assad. A ocho meses de que estallase la guerra que nos ha llevado a donde estamos hoy, Trini declaraba que ese régimen era un modelo a seguir por sus reformas...

El «modelo» de reformas de Trini ha conseguido que cuatro millones de sirios hayan huido del país en los últimos cuatro años y casi ocho millones más intenten hacerlo ahora. Huyen de una guerra que enfrenta lo que queda del régimen de los Assad –en el que han aguantado casi 45 años– y la creciente amenaza del Daesh (Estado Islámico).

 Pero lo fabuloso es que vienen a Europa sabiendo que aquí se les dará la atención que precisen. Y asumiendo que pueden imponer sus formas. ABC.es emitía ayer un video espeluznante en el que policías macedonios intentan repartir alimentos a refugiados sirios, pero como las cajas llevan el emblema de la Cruz Roja, lo rechazan al grito de «Allahu akbar!». Y cuando por fin los agentes se retiran con la comida, irrumpen en aplausos.

Esos sirios podían haber huido a Arabia Saudí. Allí recibirían comida de la Media Luna Roja, no hubieran tenido ninguna posibilidad de ahogarse por el camino y la renta per cápita del reino saudí es infinitamente más alta que la de Macedonia: según la estimación del FMI de este año, el PIB per cápita de Arabia Saudí es de 53.149 US$, mientras que el de Macedonia es 10.945US$. Y por cierto, el de Alemania es 46.895 US$, bastante menos que Arabia Saudí. Pero claro, se está mejor en la Baviera cristiana que en la Yedah musulmana.

Aceptar a decenas de miles de refugiados tendrá una consecuencia inevitable: el efecto llamada nos obligará, antes o después, a intervenir en Siria e Irak. Porque si seguimos recibiendo a todos los que huyen del horror de la guerra, acabaremos dejando Irak y el Levante a disposición del Daesh –que entonces sí será un verdadero Estado sin oposición interna y como base desde la que lanzar su yihad contra Occidente, empezando por la Europa del otro lado del Mediterráneo. 

Ya saben. Así empiezan las guerras (mundiales).

(Ramón Pérez-Maura/ABC.)



 RESPONSABILIDADES COLECTIVAS.


Ayer, tras ver la foto de ese ángel dormido a la orilla de la muerte, se me despertó la incorrección política ante el exceso de ayes teatralizados y demagógicos de este Occidente en permanente búsqueda de la autoinculpación por todo lo que ocurre más allá de nuestras soberanías personales. No pude por menos que pensar en la machacona insistencia en crear culpables colectivos que tiene buena parte de la biempensante sociedad de este lado de las guerras o de la miseria. Pareciera que usted, bien individualmente, bien de forma conjunta, fuera el culpable de la muerte de un pobre chiquillo, su hermano y un puñado de personas más. 


Convengamos de partida que ni usted, ni yo, ni Europa en su conjunto somos responsables de la espiral de destrucción a la que se ve sometida Siria o Iraq. Usted no es el Daesh, ni forma parte de las mafias que acarrean personas a cambio de muchos dólares en embarcaciones abarrotadas camino a ninguna parte. Usted no es El Assad, ni es la resistencia Siria, ni ha invadido aquél país con cuchillos degolladores, ni es el malo de la película. Usted tiene bastante con salir adelante cada día y escudriñar el futuro en busca de oportunidades. 

Pero usted, como yo, como todos, no puede dejar de estremecerse ante la visión descarnada de la tragedia. Eso no debe llevarnos a diagnosticar equivocadamente el monto de las culpas: no es el fracaso de Europa, como machaconamente se repite de forma simple e impostada, es el fracaso de Siria, en todo caso. 

Ese pobre chiquillo de poco más de tres años huía de la mano de su padre de un infierno que no somos capaces de imaginar y a lo más que podemos llegar, más allá de compadecernos, es a entender que hay que realizar un esfuerzo por acoger a los que huyen y comprender a los gobernantes comunitarios cuando tomen la decisión de darles cobijo. Sin embargo, será correcto estremecerse también por todos aquellos niños que no mueren en el mar pero que sí mueren en Alepo, asesinados por el islam fanático. Miles de ellos hasta ahora. Y hasta ahora no han agitado sentimientos y conciencias, de quien los tenga.



Aún peor que esta visión que ha sacudido el remordimiento occidental es la de un bebé asesinado y pisoteado por un Imán fanático. Anda por ahí el video y hay que tener valor para verlo, sin entrar en ese debate un tanto exquisito en el que nos entretenemos los periodistas cuando nos planteamos si ofrecer o no la carnicería completa. 

Una cosa es conmoverse y otra moverse, y hacerlo en la dirección adecuada. No nos engañemos: la solución es bélica y consiste en enviar soldados bien armados hasta acabar con toda esa chusma. No basta con bombardear. Europa, tan estupenda, debe hacerse a la idea de que los ejércitos no son oenegés con pistolas, ni son meros instrumentos de «misiones de paz». Y los Estados Unidos, aunque vea de lejos el problema de los refugiados masivos, no debe mirar para otro lado y pretender que sea Irán quien saque las castañas del fuego sirio.

 A algunos les costará diferenciar entre malos y muy malos y puede que haya que tragar con la presencia en aquél escenario de un asesino compulsivo como el dictador sirio, pero antes o después habrá que tomar posiciones. Eso o abrir las puertas para que entre un país entero y sea deglutido por sociedades agotadas como son la mayoría de las europeas. Evidentemente, a los cristianos de aquellos lares hay que protegerlos de la voracidad criminal de los fanáticos islamistas, pero también a no pocos musulmanes igualmente víctimas, y a paseantes y a descreídos, a grandes y pequeños. Vayamos haciéndonos a la idea.


Pero guarde firmemente un convencimiento: que no le cuenten cuentos, no hay culpables colectivos. Y a ese niño no lo ha matado usted.


(Carlos Herrera/ABC)





(¿RESISTIRÁ EUROPA 20 MILLONES MÁS DE REFUGIADOS, O HABRÁ GRAVES CONFLICTOS SOCIALES?)

SEGÚN LA UNIÓN EUROPEA

20 millones de refugiados esperan a las puertas de Europa

S.T. (La Gaceta)
La crisis humanitaria, agravada por las ofensivas de ISIS, ha aumentado el número de refugiados que pretenden acceder de manera ilegal a Europa.




 

(LA ESTUPIDEZ IRRESPONSABLE DE LA ALCALDESA DE MADRID, MANUELA CARMENA. SEÑORA CARMENA ¿CUÁNTOS?¿MIL? ¿CIEN MIL? ¿UN MILLÓN?)

 

Carmena: "Vamos a ofrecer a los refugiados vivienda, educación y sanidad".

 

(Periodista Digital.) 

 

 (Por si se quiere enterar.)

 

 ISIS SE APROVECHA DEL DRAMA HUMANITARIO

Detenidos 5 yihadistas camuflados entre refugiados en Bulgaria

Juan E. Pflüger (La Gaceta)
Fueron detenidos cuando pretendían cruzar la frontera entre Bulgaria y Macedonia y portaban material de ISIS y videos de decapitaciones en las que podrían haber participado.

 

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