martes, 29 de septiembre de 2009

REVOLUCIÓN DEL 34.

Revolución del 34 ( X V)

Los paréntesis siempre son míos.

Javier Rodríguez Muñoz. La Nueva España de Oviedo.

Los paréntesis siempre son míos.

Javier Rodríguez Muñoz. La Nueva España de Oviedo. Fascículo 5, p. 81-96.

Empieza don Javier el fascículo dando una lista de doce directivos del Partido Reformista en Asturias (en República Partido Liberal Demócrata), fundado en 1912, cuyos ideales en su acta fundacional eran: “Republicanos, laicistas y anticaciquiles”.

Era el segundo partido republicano fundado en 1908.

Si se fija nuestro historiador se dará cuenta que la mitad “murieron”, como él dice cuando los asesinan los suyos, uno poco antes de empezar la guerra y otros poco después, ninguno había tenido nada que ver con el Alzamiento. Pero todos asesinados a tiros por pistoleros socialistas, no hay constancia que los reformistas asesinaran, ni antes ni después, a ningún socialista. Ni siquiera en la horrenda represión del 34, donde en Mieres fueron asesinados cruelmente una inmensa masa de cuatro (4) revolucionarios.

En julio del 36 el Gobierno del Frente Popular pide una relación de revolucionarios víctimas de la represión al Ayuntamiento rojo de Mieres. Éste le remite:

Expedientes incoados.- 19

Muertos.- 5. Debían andar mal de muertos pues en la lista incluían a Jesús Argüelles (Pichilatu), fusilado (muy bien fusilado) en Oviedo. Archivo del ayuntamiento.

Nos cuenta a su manera lo sucedido a don Melquíades Álvarez (asesinado, muerto diría don Javier, en la cárcel Modelo) en el Campoamor (19 (sic)-6-31, elecciones a Cortes Constituyentes): “el acto fue saboteado por jóvenes de la conjunción Republicano–Socialista… interrumpidos por algunos alborotadores… en el turno de intervención de Ramón Álvarez Valdés (asesinado, muerto diría don Javier, en la cárcel Modelo)… Teodomiro Menéndez… recomendó que se suspendiera el mitin… mientras el teatro se desalojaba en medio de…. pequeños incidentes”. (la negrita es mía)

Veamos los pequeños incidentes: 18-6-31. “socialistas interrumpen el mitin con gritos e insultos, entonces se presenta Teodomiro Menéndez, conmina a gritos a las señoras a que abandonen el teatro, pues iba a ocurrir una catástrofe, irrumpen en el escenario unos matones con garrotes, entablándose recia pelea hay varios heridos, don Melquíades se refugia en la tramoya y allí estuvo hasta bien entrada la noche. Con tal motivo se retira de las elecciones en Asturias”.

Interviene la Guardia Civil, se ve obligada a disparar y hay varios heridos graves. J. Arrarás, Historia de la II República Española, V.I, p.146.

Los incidentes contra la derecha fueron tan graves que en casi toda España hubieron de paralizar su campaña.

El Comité Provisional Directivo monárquico suspende su campaña (6-6-31) en toda España, se retiran aspirantes de derecha: el marqués de Alhucemas en León, Romanones en Madrid, etc. J. Arrarás, Historia de la II República Española, V.I, p.144.

Como salía bien esto se volvió práctica habitual entre los socialistas, ya para todas las elecciones. Sin embargo no consta que la derecha hiciese lo mismo, es curioso que don Javier no se haya percatado.

Nos cuenta Azaña, que algo sabía del asunto: Conflicto de Valladolid (25-5-33). “Anunciado un mitin agrario (derecha)… declararon que… lo estorbarían a toda costa, aunque fuese a tiros... se hicieron gestiones cerca de los partidos republicanos y de la UGT para que desistieran de su hostilidad; pero sin resultado… Llamamos a Prieto y después de mucha conversación se decide la suspensión del mitin… Pero ante la probabilidad de que mañana ocurra una desventura y de que maten o hieran a unas cuantas personas para asegurar que hable Gil Robles, no queda ahora otra medida que tomar, sino la suspensión del mitin. Los republicanos y socialistas, furiosos… no comprenderían que se procediera de otro modo”. Los cuadernos robados, p.297. Nunca en República la derecha hizo algo parecido, los de don Javier no pararon. El mitin no era para nada importante, no había elecciones ni nada que se le pareciese.

Hermano Donato Martín: “Quisieron los de Acción Nacional celebrar una conferencia en Turón (27-5-33)… Desde las primeras horas se comenzó a ver gente desconocida…denotaban por todas las apariencias, torcidas intenciones… todos temían incidentes y desordenes. Los organizadores locales… tuvieron que desistir de celebrar la conferencia, ante la inferioridad de sus efectivos y la alteración del orden que iba a tener lugar”. P. Chico González, FSC, Testigos de la escuela cristiana. Hermanos Escuelas Cristianas, Valladolid, 1989, p.66.

Ejemplos como estos hay a cientos.

De todas maneras, de estas elecciones, cuenta el comunista Lister que se las había tomado muy en serio: “Participamos en las elecciones… En muchos colegios no hubo ni votación; se apuntaron ellos todos los votos, incluidos los de los muertos y personas que estaban en el extranjero, y se acabó”. Memorias de un luchador, Los primeros combates, p.45.

Nos explica que el voto femenino se consiguió por 160 votos por 121.

Sería interesante hacer notar, para explicar bien la República, que toda la derecha votó a favor y muchos de la izquierda en contra. Azaña, Memorias Políticas, 1931-1933, p.313.

Hubo enmiendas curiosas en contra, como ya dijimos todas de izquierda, verbigracia:

-El diputado Ayuso: “Los ciudadanos varones de 23 años y la hembras desde los 45 tendrán los mismos derechos electorales… Traigo la cuestión de si se cree de buena fe que antes de esa edad crítica está perfectamente capacitada la bella mitad del género humano. ¿No puede estar y de hecho está disminuida en algún momento la voluntad, la inteligencia y la psiquis de la mujer?... hasta ese momento el equilibrio psíquico, la madurez mental, y el control de la voluntad no es alcanzado por el sexo femenino”.

- El diputado Terrero propone que el voto femenino se ejerciera sólo en las elecciones municipales y no en las generales, dijo que la premisa de libertad debe garantizarse en todo sufragio y esto sólo era posible en las solteras y viudas, excluyendo del mismo a las mujeres casadas, para que no pudieran ejercer el voto en contra de sus maridos.

-Prieto: “una puñalada trapera asestada a la República”.

-Victoria Kent: ”La mujer es retrograda, reaccionaria e inculta, y necesita pasar por un pensionado universitario para capacitarse”, sin embargo defendía el voto del hombre analfabeto.

-Novoa Santos: la mujer no era reflexiva, no tenía espíritu crítico, su histerismo no era una enfermedad sino que estaba en su propia estructura.

-Guerra del Río propuso que se omitiera la palabra “mismos” del articulo que decía: “Los ciudadanos de uno y otro sexo, mayores de veintitrés años, tendrán los mismos derechos electorales conforme determinen las leyes… Negar el voto a la mujer, no; pero que se reserve la República el derecho para concederlo en una ley electoral, para negarle al día siguiente si la mujer vota con los curas y con la reacción”

-El diputado asturiano José Álvarez Buylla, republicano radical: “Permitidme que os diga que el voto de las mujeres un elemento peligrosísimo para la República; que la mujer española merezca toda clase de respetos dentro de aquel hogar español... como ama de casa... como educadora de sus hijos. Pero que la mujer española como política es retardataria, retrograda, todavía no se ha separado de la influencia de la sacristía y del confesionario, y al dar el voto a las mujeres se pone en sus manos un arma política que acabaría con la República”.

Decía la prensa, de izquierda naturalmente:

-La Voz, 2-10-31: “El voto en la mujer es absurdo… Con lo que hoy ha acordado el Parlamento, la República ha sufrido un daño enorme y sus resultados se verán muy pronto… Votaron a favor: PSOE (con alguna sonada excepción, como Prieto), la derecha, pequeños núcleos republicanos, en contra, Acción Republicana (Azaña), Radical-Socialista y Radical (con la excepción de Clara Campoamor y cuatro más)”.

-El Sol (pro Azaña), 2-10-31: “Resultará lindo que los poetas del futuro canten en sonetos a este 1931, en que los hijos de España se jugaron a cara y cruz un régimen por gusto de sus mujeres”.

Le dice doña Clara: “No dejéis que la mujer piense en que su esperanza estuvo en la Dictadura”. En Dictadura las mujeres podían votar y ser votadas, cierto que con restricciones.

Cuenta Clara Campoamor en su libro Mi pecado capital. El voto femenino y yo: “el debate fue agresivo y dificultoso”.

Cuando, en 1934, su partido Radical se alía con la derecha lo abandona. Pide el ingreso en el partido de Azaña, la humillan votando en público su “NO” admisión. Varios votantes enseñaron públicamente su bola negra en gesto de venganza.

Nunca más fue admitida por ningún partido de izquierda.

A doña Clara la guerra la cogió en Madrid de donde huyó para no ser paseada.

Nació siendo de izquierda, a pesar de todo murió siendo de izquierda. Algún defecto tenía que tener tan admirable mujer, ¡nadie es perfecto! Supongo que Dios en su infinita misericordia se lo habrá perdonado, pues sus méritos fueron muchos.

Francisco Alamán Castro.

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