miércoles, 1 de julio de 2009

REVOLUCIÓN DEL 34.

Revolución del 34 (10)

Javier Rodríguez Muñoz. La Nueva España de Oviedo.

Los paréntesis son mios

Afirma rotundo don Javier, p.55: “En las elecciones municipales del 12 de abril lo que estaba en juego… era… el destino mismo de todo el país y de su sistema político… era considerado mayoritariamente como un plebiscito popular entre Monarquía y República”. Y para corroborarlo hace una cita del Debate que nada dice sobre el asunto, solo habla del “orden y la paz social”, que efectivamente estaban en muy mal estado desde la marcha del Dictador, aunque en mucho menos mal estado que en su venida y a nadie se le había ocurrido que el Dictador trajese la República.

Ejemplo claro de que nadie preveyese que en las municipales se iba a cambiar el sistema, es la avanzada negociación con la Banca Morgan, en grupo con otras bancas europeas y americanas, para la concesión del mayor crédito que se había dado al gobierno de una nación europea en paz, 60.000.000$, sin aval y con la sola firma del ministro Ventosa. A pesar de que Alcalá Zamora, líder de los republicanos, les envió un telegrama comunicándoles que la República no reconocería ese crédito.

Si nuestro historiador nos quiere hacer creer, que las principales bancas del mundo sabían, como él estaba seguro, que las municipales se iban a llevar puesta la Monarquía, y a pesar de todo les iban a conceder el crédito, o es un optimista o piensa que somos lelos.

Crédito que luego negaría a la República a raíz de la quema de conventos en toda España un mes después, de lo que se quejaba amargamente Azaña. C. Rivas Cherif, Retrato de un desconocido, p.192.

Veamos que pensaban los que a la semana siguiente serían los ministros del Gobierno Provisional que, más que don Javier, seguro sabían del asunto.

La noche del 12, ya se sabía del triunfo republicano en las principales capitales, Maura caminaba con Largo y De los Ríos Ministros de Trabajo y Justicia PSOE), el cual dijo que el triunfo les daba esperanzas para las elecciones generales de octubre (faltaban seis meses): “Y entonces el éxito, si es como el de hoy, puede traernos la República”. Maura miró a Largo y “con asombro vi que asentía… les hice ver el error en que estaban, anunciándoles que antes de cuarenta y ocho horas estaríamos gobernando… Me llamaron iluso…era inútil intentar dialogar con mis compañeros… me miraban como a un pobre iluso o a un demente… Puedo afirmar que durante todo el día 13, el único del Comité que creyó y obró seguro de la victoria definitiva, fui yo”. Maura, Así cayó Alfonso XIII, p.147-8,152.

Azaña (ministro de la Guerra) había declarado al periódico La Tierra: “Es ingenuo esperar algo de las elecciones”, estuvo escondido hasta el 14 a la tarde cuando se enteró que el Rey se marchaba. Largo Caballero: “juego inútil y sin importancia que únicamente serviría para fortalecer al Trono”. Lerroux (ministro de Estado): “Nadie creía ni esperaba en España que el cambio de régimen se realizase como consecuencia de unas elecciones, y menos de estas elecciones. A. Lerroux, La pequeña historia de España, p.167. Prieto y Marcelino Domingo (ministros de Hacienda y Instrucción Pública) estaban en París desde finales de año y no vinieron hasta un día después de irse el Rey.

Comentaba Alcalá-Zamora: “La capitulación de la corona… fue ofrecida por aquella, sin darnos tiempo a exigirla… Húndense las monarquías por los reyes y sus cortesanos, como hacen perecer las repúblicas sus partidarios más fanáticos” (Así fue en los dos casos, 31 y 36). N. Alcalá-Zamora, Memorias, p.169.

El Rey huyó cobardemente, dejó el Poder tirado en el suelo, los republicanos con rapidez lo cogieron y lo ejercieron. Estaban en su derecho. Una nación no puede estar sin Poder.

Por tanto la República vino de una forma limpia y legal, imprevista, inesperada e insólita, pero absolutamente legal. No se porque los republicanos se avergüenzan de lo que así fue y lo tratan de ocultar. Queriéndonos engañar con que tuvo más votos, pues los votos de las grandes poblaciones sumaban más que el resto y además estos eran caciquiles, etc. Todo esto es un camelo, lo único cierto es que salieron 22.150 concejales monárquicos y 5.775 republicanos.

La toma del Poder el 14 de abril fue una de las poquísimas legalidades en la vida de la República.

Afirma don Javier que solo en Ávila, Burgos, Cádiz, Gerona, Lugo, Pamplona, Soria y Vitoria. Ganaron los monárquicos, también en Palma de Mallorca, se lo juro por mi madre que en gloria esté.

Como curiosidad: cita don Javier en la misma página (57) a tres asturianos de lujo, honrados hasta decir basta, de opiniones distintas y del mismo partido (Reformista), Mariano Merediz, Alfredo Martínez y Melquíades Álvarez.

El primero fue a las elecciones con los republicanos, los otros no.

Era su partido el único, con el de Lerroux, que en Monarquía, había pedido hacer una constitución democrática que quitase los poderes absolutos al Rey. Por entonces Azaña estaba a las ordenes de don Melqui (jefe del partido Reformista) intentando ser diputado monárquico por Puente del Arzobispo (Toledo). C. Rivas Cherif, Retrato de un desconocido, p.118,21,22.

En su tiempo de ocio estaba a las órdenes del conde de Romanones,

en cuya candidatura se había presentado para secretario del Ateneo de Madrid.

Después Azaña fue mejorando España hasta llegar al súmmum. El asesinato de sus antiguos compañeros de partido siendo don Manuel el Jefe del Estado.

Francisco Alamán Castro

No hay comentarios: